Roberto Lobos: “Cuando nos dieron la casa, la situación cambió completamente”
- Acceso a la Vivienda

- 5 abr 2019
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Un techo que cambió una vida
Hace seis años Roberto Lobos recibió una casa de Techo. La vida de él y su familia cambiaron por completo y hoy es voluntario de la fundación.
Por: Belén Casucci
“Estoy muy nervioso y muy emocionado”. Así fue como Roberto Lobos comenzó a contar su conmovedora historia. Hoy vive en el barrio Agustoni de Pilar, junto a su mujer, Nancy; su hijo, Mauricio (19); las dos hijas de su mujer, Melina (17) y Ludmila (11) y la hija de ambos, Milagros (8). Los seis vivían apretados en una misma habitación prestada hasta que un sábado de diciembre de 2013 la situación cambió por completo.
Luego de escuchar por unos vecinos que la fundación Techo estaba trabajando y haciendo casas en su barrio, Roberto y su mujer se acercaron a una sede de Techo a cuatro cuadras de donde vivían para solicitar una vivienda. El proceso fue rápido porque inmediatamente las personas de la fundación notaron que su calidad de vida “no era normal”. Mientras tanto, su cuñada les ofreció una casa de material muy humilde y chica que tenía en su terreno. Si bien esa casa no satisfacía sus necesidades, en ese terreno fue donde se construyó la casa de Techo.
A pesar de la incomodidad de convivir seis personas en un mismo ambiente, lo que más le preocupaba a Roberto era que sus hijas tuvieran un lugar seguro y cómodo para vivir. Melina sufre de una discapacidad en la pierna por haber nacido con la médula anclada, y Milagros nació sin un ojo y usa una prótesis ocular. Para las dos niñas era muy difícil lidiar con sus condiciones en ese ambiente. Melina no podía hacer sus ejercicios de cadera y de pierna necesarios por falta de espacio y Milagros pasaba vergüenza al tener que sacarse su prótesis enfrente de sus hermanos.
Una vez que recibieron la casa, le hicieron una división interna para que funcionara como cuarto para Mauricio y para las tres chicas. Estos cambios fueron muy importantes para la familia. Roberto aseguró emocionado: “Cuando nos dieron la casa, la situación cambió completamente para nosotros”. Nancy, su mujer, aseguró que el día que inauguraron la casa Roberto estaba muy conmovido y que en el momento que inauguraron la casa se puso a llorar.
Roberto no solo mostró su agradecimiento con lágrimas, sino que durante la construcción participó activamente y puso en práctica sus conocimientos de albañilería. El calor de aquel fin de semana no lo frenó de hacer pozos, levantar paredes, clavar las chapas del techo, entre muchas otras tareas. Tal fue su desempeño, que los mismos voluntarios que participaron en la construcción lo invitaron a unirse a una construcción de Techo el año siguiente. Raúl Maglione, uno de los voluntarios, lo describió como un hombre “sensible, tenaz y comprometido”.

A partir de ahí, el siguió sumándose año tras año cada diciembre a las construcciones de Techo con estas personas. Esta experiencia siguió tocando y cambiando su corazón y su forma de ver las cosas. Hoy Roberto es una persona atenta a las necesidades de las personas. Participar en estas construcciones le permitió conectar con personas en situaciones similares a lo que él había vivido. La construcción que más lo conmovió fue la de una casa que hicieron en un terreno a orillas de un arroyo donde la vivienda eran cuatro paredes de chapa sostenidas por palos. En ese momento él tomó verdadera consciencia de que había personas mucho más necesitadas que él y su familia.
La nueva casa cambió la vida de Roberto un %100.Crédito: Belén Casucci.
Así como la vida de Roberto cambió completamente tras recibir su casa, muchas otras familias también lo hicieron ya que Techo lleva 13.830 casa construídas en Argentina. Esta historia muestra la importancia de vivir en un lugar digno y con las necesidades básicas. Además, en los últimos años se ha reducido el porcentaje de personas sin acceso a una vivienda gracias al trabajo de personas como Roberto que dedican tiempo a ayudar a sus vecinos.


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